¿Qué es una endodoncia?

Friday, August 17, 2018

La endodoncia es una clase de tratamiento odontológico que consiste en extirpar la pulpa del diente y, posteriormente, rellenar y sellar la cavidad resultante con un material inerte. Por ser irreversible, solo se la realiza cuando es la única opción terapéutica para paliar las infecciones provocadas por bacterias que han ingresado al nervio dental.

El proceso patológico se origina cuando el nervio de la pieza dentaria y sus pequeños vasos sanguíneos se necrosan, es decir, se putrefactan a causa de caries severas o fracturas. Las bacterias proliferan en ese lugar sin que el organismo y los antibióticos puedan eliminarlas mediante sus mecanismos de inmunidad. La infección avanza a tal punto que expulsa aún más bacterias y toxinas que provocan granuloma, fístulas, quistes o abscesos en el interior del hueso maxilar.

Para poder limpiar y desinfectar correctamente todos los conductos y salvar así el diente, los odontólogos realizan el tratamiento de conductos (endodoncia), también llamada tratamiento de conducto radicular. Está técnica implica muy pocas molestias cuando se la emplea y proporciona un gran alivio al dolor provocado por la infección. Es una alternativa a otra opción más radical: la extracción.

Primero, el profesional de la salud aplica anestesia local y suprime el tejido de los nervios y vasos sanguíneos perjudicados (la pulpa). Una vez que se limpian los conductos, se los desinfectan, se los llenan y sellan.

De esta forma, se consigue la curación al dejar sin viabilidad la posibilidad de que las bacterias proliferen. Cabe destacar que, esta tarea no es sencilla. Existen alrededor de 30.000 bacterias por mn2 que tienen de 1 a 4 micras de diámetro.

No todos los dientes se pueden tratar con endodoncia, ya que se precisa que todos los canales internos sean accesibles para realizar la limpieza y que el soporte óseo sea el adecuado. Para aquellas piezas que sí están en condiciones de ser tratadas con este tipo de microcirugía se utilizan las siguientes herramientas:

  • Localizadores electrónicos de ápice (ayudan a detectar con exactitud dónde termina el nervio);
  • Microscopio digital, lupas y endoscopios operativos;
  • Instrumento superelástico de níquel-titanio (limpian los conductos);
  • Motores quirúrgicos que poseen control de velocidad y torque;
  • Láser (para desinfectar);
  • Ozono (para destruir las bacterias existentes en el conducto).

Una restauración hecha de manera exitosa puede durar para toda la vida del individuo, siempre que lleven adelante controles dentales de manera periódica y se posean buenos hábitos de higiene oral.